Dado que, la literatura regional enmarca distintos aspectos de un grupo social y su entorno, las categorías a tener en cuenta para configurar este tipo de literatura son, por un lado, el espacio físico o geográfico, que como se mencionaba en el documento LAS HISTORIAS DE LA LITERATURA REGIONALES COMO NUEVO PARADIGMA IDENTITARIO, inicia a considerarse un territorio como PROPIO, en tanto los sucesos de independencia fueron avanzando, con el fin de dar lugar a la expresión propia, en el caso de Colombia, al romper esa estrecha relación con la corona española (y en general toda América), produjo cierta liberación para manifestar las diferentes maneras de pensar en cada región (antes colonias), sin embargo, al ya obtener esa tan anhelada independencia existió un caos por la nueva organización política del país, que hacia los años 1810-1816 era considerado “Patria Boba”, con este comienzo, aunque desordenado, se continúa en la búsqueda de un poder político y un orden territorial, apareciendo luego en 1819 hasta 1830 “La Gran Colombia”, que fue prácticamente una homogenización con los territorios vecinos a lo hoy conocido como República de Colombia, para evitar una reconquista española, algo que no se dio como se lo esperaba, pues también esos territorios vecinos (Venezuela por ej.) querían su propia independencia. De esta manera, con el pasar del tiempo, y después de otros tantos enfrentamientos, cada territorio (Colombia, Venezuela, Ecuador) fue tomando forma aparte. Esta primera categoría entonces demuestra que, desde épocas anteriores hasta la actual conformación de la República de Colombia, con cada una de sus regiones, se presentaron variadas posturas ideológicas para gobernar territorios con características particulares, con requerimientos distintos, con habitantes que intentaban legitimar la posición de su región dentro de la historia y su misma realidad, pretendiendo cierto reconocimiento de la gran Nación.
Con esto, aparece la segunda categoría que configura la literatura regional y es el aspecto social, o, dicho en otras palabras, la IDENTIDAD que una comunidad crea a partir de sucesos anteriores, tratándose de herencias históricas que aún permanecen en su cotidianidad, en la dinámica social que maneja una región en específico, la mezcla de culturas en la misma región, entre otros. En este sentido, al reconocer aquellos antecedentes, dicha comunidad responsable de un territorio da origen a un DISCURSO DE RAZA, para distinguirse y diferenciarse entre comunidades dentro de una sociedad tan heterogénea. De allí que, para la literatura de carácter regional exista una primera construcción de un elemento literario, unificador, y de tradición local en Colombia, dado en Antioquia por Libardo López en 1908 titulado “La Raza Antioqueña”.
De este modo, a partir de estas dos categorías, aparece como tal el estudio de las literaturas regionales para su configuración, una configuración que necesita cierto tiempo de investigación, de contacto directo con los grupos sociales y el o los contextos, o más satisfactorio aún, pertenecer al contexto y valorar esa identidad. Cabe resaltar que, en las regiones, en cuanto a aspecto literario, aparecen otros dos términos como lo son, LA CULTURA POPULAR y LA CULTURA CULTA. La primera, encargada de ser la fiel presencia de las narraciones orales, de las tradiciones, la del carácter humilde, mientras que la segunda; es la representación, inmortalización de la narración a través de la escritura, estas dos culturas evidentemente van de la mano para la configuración que mencionaba, y por supuesto, siempre van a permitir la auténtica muestra de las producciones culturales de un determinado lugar, en la composición de la LITERATURA REGIONAL.
