Teniendo en cuenta el texto titulado las historias de la literatura regionales como nuevo paradigma identitario, podemos decir que las historias de la literatura regional configuran en sus inicios, un discurso de raza que transparenta la influencia y pervivencia de los elementos que impulsaron el nacimiento de la gran Colombia convirtiéndose estas en las categorías de análisis que permiten la configuración de la literatura regional. Por otra parte, se puede decir que a partir de la independencia se forma un paradigma liminal entre las limitaciones que tuvieron los escritores nacionales y su búsqueda por una expresión propia.
La primera región que construyo un apartado literario unificando su tradición fue Antioquia con “la raza antiqueña” escrita por Libardo López en el 1908 con la única intención de lograr una identidad nacional. La importancia de estas obras es que más adelante su estudio permitió un conocimiento “colectivo” de antecedentes de cada región, con lo que también fue posible conocer el papel histórico de cada una de las regiones que tuvo en el proceso de la formación de lo que se conoce como nación, en donde sus escritores hacen notar que la lengua es el espíritu de una nación. Esta división de la literatura nacional por regiones también fue un resultado de aquellas luchas entre territorios que buscaban legitimar su región ante el poder metropolitano.
Lastimosamente en todo este proceso se tuvo en cuenta mayormente a aquellos grupos letrados para entrar a una memoria nacional dejando de lado a algunos grupos, logrando así que la literatura regional no represente en totalidad a la pluralidad de identidad.
