La configuración de la literatura regional se da gracias a diferentes categorías, en el artículo de Paola Guzmán Las historias de la literatura regionales como nuevo paradigma identitario la autora nos habla de cómo lo regional se puede entender si se entiende la época independista en donde primó el centralismo y se intentó unificar la nación a través del discurso de la familia y el ciudadano, sin tener en cuenta las diferencias de cada territorio que conformaban la nación, puesto que cada uno tenía una geografía, cultura y economía distintas. En este punto y bajo el marco de las diferencias entre unos y otros habitantes, empieza a configurarse el discurso de la raza, cuya función consiste en la selección de criterios con el fin de organizar autores y textos en principio individuales y aparentemente aislados que reafirmen el objetivo de legitimación bajo la idea de la literatura como categoría clasificatoria y como instrumento de poder (la institución letrada) mismo que caracterizaría la constitución y construcción de las historias de la literatura regional. Las diferencias propias de cada territorio y el discurso de la raza fueron cambiando. De esta forma, otras características de tipo cultural como las lingüísticas, ayudaron a conformar la nación (intentado hablar desde lo regional), lo que permite que sea Antioquía la primera región en entrar en la dinámica de la construcción de un aparato literario que unificara la tradición local (aunque perpetuara la hegemonía de nación) con el texto La raza antioqueña, de Libardo López.
Los escenarios en donde se desarrollaron distintas culturas que evidenciaban el papel histórico que cada región cumplía dentro del proceso de formación de la nación llevaban consigo el conocimiento colectivo de los antecedentes y dinámicas sociales de cada región, todo esto a partir del estudio de las literaturas regionales. La vinculación de nuevas visiones de mundo y discursos, hace que los conceptos, antes cerrados al centro, se proyecten de manera procesual a la presencia de personas diferentes al mismo centro, esto llevó a los escritores de las regiones a ser los primeros exponentes de esta visibilización territorial, es así que lo su producción literaria hace entender que la lengua es más que un medio de comunicación, convirtiéndose en el espíritu de una nación cuyas fronteras eran lingüísticas.
Teniendo en cuenta lo anterior es importante resaltar el nativismo que se constituye como la muestra fidedigna de la presencia constante, incisiva y reguladora, del discurso metropolitano sobre la producción y recopilación literaria de las regiones, lo que permitió la búsqueda de elementos que diferenciaran a la región de lo nacional y es de esa manera que la comunidad letrada trata por todos los medios culturizar los espacios inhóspitos (regionales).
