Trabajo de campo es esencial en el aprendizaje y la creación de competencias para los futuros geógrafos y en especial para los estudiantes de segundo semestre del programa de geografía ya que a partir de esta experiencia adquieren conocimiento y puesta en practica de los aspectos teóricos tratados en las distintas asignaturas y así comprender la dinámica espacial de cualquier fenómeno, natural, social o ambiental que se investigue. El trabajo de campo constituye, entonces, un ítem imprescindible para cumplir con dos propósitos: el levantamiento de información primaria en un área de interés, y la verificación de información previamente sistematizada de dicha área.


Entre las diversas ciencias que facilitan la comprensión y explicación de los fenómenos físico – naturales de nuestro planeta, la geomorfología se caracteriza por abarcar una serie de conocimientos, técnicas y herramientas que permiten conocer la naturaleza y dinámica de los fenómenos que ocurren y modelan la superficie terrestre.

En este contexto, para la profesión geográfica es de vital importancia analizar las geoformas de la superficie y los procesos geomorfológicos que continuamente han modelado y condicionado la evolución del relieve. Estudiar la geomorfología de un lugar significa analizar la génesis y características de las diversas formas de la superficie y, simultáneamente, explicar los factores y aspectos intrínsecos de los procesos antrópicos, biológicos, hidrológicos, climáticos, meteorológicos, edáficos, oceánicos y geológicos que han contribuido al continuo modelado de la superficie terrestre y que se denominan procesos geomorfológicos.

Dentro del área geográfica, el conocimiento de la geomorfología es imprescindible para abordar diversas problemáticas ambientales como lo son los escenarios de amenaza, vulnerabilidad y riesgo; de igual manera la geomorfología contribuye en el estudio de los factores naturales que condicionan o facilitan la localización o desarrollo de diversas actividades humanas como la agricultura, la ganadería, los procesos de urbanización, la minería, obras de infraestructura y el establecimiento de áreas de conservación, entre otros.

El estudio de las variables y fenómenos meteorológicos, así como la comprensión de las condiciones y variaciones del clima son aspectos esenciales para lograr aproximarse a la explicación y caracterización del medio natural, del planeta Tierra en general y de muchas relaciones ambientales existentes entre la sociedad y la naturaleza. Esto cobra mayor importancia si se tiene en cuenta que los fenómenos climáticos interactúan estrechamente con las actividades humanas y que de cierta manera existen acciones y reacciones entre la sociedad y la naturaleza, las cuales se manifiestan algunas veces en alteraciones o fenómenos climáticos extremos y situaciones de vulnerabilidad de asentamientos, infraestructura y actividades humanas.

Para comprender el por qué y el cómo afectan a nuestras sociedades fenómenos como el calentamiento global o el efecto invernadero, El Niño y La Niña, las heladas, los huracanes y las tormentas, entre otros, es necesario primero que todo, comprender la dinámica de la atmósfera terrestre. En tal sentido, en este curso se brindarán las bases conceptuales y técnicas necesarias para analizar las variables y fenómenos meteorológicos, así como para explicar las características, la variabilidad y los cambios climáticos desde la escala planetaria hasta la local.